Una vida de pelotas

Fue uno de los tres jugadores profesionales que han salido de la pequeña localidad de Andosilla, Navarra. A los 10 años tuvo que dejar de lado su infancia en el pueblo para irse a una ciudad como es San Sebastián y tres décadas después sigue siendo aquel humilde chico que ha regresado a Andosilla para seguir con su vida. Durante todos estos años ha ido amoldándose y creando su vida en torno al fútbol y ahora que ya no es profesional sigue vinculado a ello porque asegura que el fútbol es su pasión, su vida, todo. Hoy tenemos la suerte de repasar junto a él una vida repleta de fútbol, fútbol y más fútbol.

Aitor Aldeondo disfrutó de una larga carrera futbolística que exprimió hasta el último momento, hasta que sus huesos y su cuerpo dijeron basta. Tuvo una infancia muy ajetreada, la pasó de aquí para allí, pero siempre con una pelota en sus pies. Por temas de trabajo de su padre tuvo que mudarse a Donostia y allí comenzó a estudiar en el colegio Mundaiz. En este colegio comenzó a jugar a fútbol playa con su clase. Esta etapa la recuerda con mucha nostalgia porque le encantaba la playa, la naturaleza y esa paz y libertad que le aportaba. La Real Sociedad realizó unas pruebas en el Hipódromo de Lasarte y fue allí donde lo vieron jugar y decidieron ficharlo para el Infantil Txiki. En la temporada 93/94 debutó en primera división, un año después vivió lo que es jugar en Europa y posteriormente tras varios años de altibajos y pasar por equipos como el Eibar, el Córdoba, L`hospitalet o el Logroñés, entre otros, regresó a Andosilla para terminar su carrera futbolística en el equipo del pueblo, el Club Deportivo River Ega. Hoy a punto de cumplir 44 años, aquel humilde niño de 10 años que tuvo que mudarse a Donosti, está viviendo en el lugar donde echó sus raíces. Mantiene una vida tranquila y vinculada al fútbol, pero de forma diferente, como entrenador de la Peña Azagresa juvenil. Aitor Aldeondo asegura que no quiere entrenar a un nivel alto porque prefiere inculcar valores a los niños y olvidarse de vivir los fines de semana con tanta presión, ya que se ha pasado media vida compitiendo y jugando para grandes clubes que te exigen mucho y para los cuales debes rendir bajo mucha presión.

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Fuente: realsociedad.com

El debut de Aitor Aldeondo en primera división fue en Compostela en la temporada 93/94 con Javier Irureta como entrenador, un debut con gol  y victoria. “Un sueño” aseguró. El siguiente año el cambio de entrenador no le vino bien y tuvo que jugar en tercera división en el equipo filial. Bern Kauss, entrenador del primer equipo dijo: “Aitor Aldeondo tiene que maracar 30 goles en tercera para jugar en primera división”. Estas declaraciones motivaron a un joven Aldeondo que cuando llevaba 24 goles fue llamado por Bern Kauss y disputó las últimas jornadas marcando 4 goles.
Tras finalizar la temporada, el club donostiarra jugaría UEFA y Aitor Aldeondo ya estaba asentado en el primer equipo. El primer partido fue titular y marcó gol y él lo recuerda como algo inexplicable, “debutar con gol en liga y en UEFA es un sueño que cualquier niño tiene”. La UEFA tuvo sus pros y sus contras, ya que pasaron de grupos, pero les tocó el Atlético de Madrid y eso suponía que no iban a salir de España. Los donostiarras caerían eliminados, pero aquello daba igual porque fue el día en el cual los ultras del Atlético de Madrid asesinaron a Aitor Zabaleta. “Lo recuerdo como la peor noche de mi vida, no pude dormir, fue terrible” ,aseguró Aldeondo.

“Clemente llegó con 8 extranjeros bajo el brazo y varios jugadores salimos cedidos” ,cuenta el protagonista. Aitor Aldeondo salió con 24 años al Córdoba, pero no pasó buenos meses allí. Regresó a la Real con muchas ganas, pero Toshack lo cedió al Eibar. Tras acabar esta cesión no renovó con la Real y tras jugar en L`hospitalet fichó por el Oviedo.

“Mis dos años en Oviedo los recuerdo como unos de los mejores de mi vida porque allí todo era muy familiar debido a los problemas económicos, además conocí a mi actual pareja” ,relata. Algo anecdótico fue que tuvieron que vender discos e incluso calzoncillos para ayudar al club. Tras esta etapa fichó por el Logroñés por dos años y al finalizar contrato regresó a Andosilla para mantener al equipo en tercera división. “Quería jugar durante unos años sin esa presión que te exigen los grandes clubes” afirmó.

Tras terminar la carrera profesional, Aitor Aldeondo aseguró que lo que peor llevó fue el hecho de no acudir a un vestuario y estar con los compañeros. “Al final asumes que ya no puedes jugar, pero no seguir viviendo esos momentos con tu segunda familia es lo que peor llevé” resumió. 

Se sacó el carnet de entrenador de fútbol base y actualmente entrena al equipo juvenil de la Peña Azagresa. “Únicamente trato de enseñar a los chavales e inculcarles valores que se están perdiendo. Les digo que tienen que tener responsabilidad porque eso les va a ayudar a lo largo de sus vidas” contó. Aldeondo supo tener la cabeza fría y administrar bien lo que ganó, se compró un piso en Donosti y varias tierras que después revendió. Realizó varias operaciones que le han permitido no tener problemas económicos hoy en día. En cuanto a política, se considera apolítico, nunca ha votado, pero cree que los políticos son unos ladrones y que la situación del país debe cambiar.

Aldeondo se considera un hombre de pueblo y por ello vive en Andosilla aunque no descarta poder volver a San Sebastián porque “nunca se sabe dónde vamos a terminar”. En principio no se plantea ampliar la familia porque está acomodado y tanto él como su mujer piensan que eso debe surgir. Su situación laboral es únicamente entrenar a los niños ya que tiene mucho tiempo libre. El protagonista concluyó la entrevista afirmando que quiere seguir mejorando como entrenador y poder conseguir que alguno de sus jugadores llegue a vivir aquello de lo que él tanto ha disfrutado.

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