Una vida de pelotas
Fue uno de los tres jugadores profesionales que han salido de la pequeña localidad de Andosilla, Navarra. A los 10 años tuvo que dejar de lado su infancia en el pueblo para irse a una ciudad como es San Sebastián y tres décadas después sigue siendo aquel humilde chico que ha regresado a Andosilla para seguir con su vida. Durante todos estos años ha ido amoldándose y creando su vida en torno al fútbol y ahora que ya no es profesional sigue vinculado a ello porque asegura que el fútbol es su pasión, su vida, todo. Hoy tenemos la suerte de repasar junto a él una vida repleta de fútbol, fútbol y más fútbol. Aitor Aldeondo disfrutó de una larga carrera futbolística que exprimió hasta el último momento, hasta que sus huesos y su cuerpo dijeron basta. Tuvo una infancia muy ajetreada, la pasó de aquí para allí, pero siempre con una pelota en sus pies. Por temas de trabajo de su padre tuvo que mudarse a Donostia y allí comenzó a estudiar en el colegio Mundaiz. En este colegio comenzó a j...